Maestros de amor, maestras de vida... todos enseñando que la realidad y los sueños son construidos a traves de lo que decidimos, hacemos y decimos.
Mi abuela, con sus paradigmas, miedos y estereotipos producto de la epoca en la que los horizontes del mundo estaban expandiendose; siempre tan romantica, siempre tan soñadora, anhelando siempre que todo lo bueno nos alcance, nos llegue y acompañe en nuestro camino. Su historia es el recordatorio para cada uno de nosotros, que el amor existe y sabe trascender tiempo, espacio, resumiendo sus ideas en una conmovedora frase...
<<< Todos nacemos para alguien y alguien
nace para nosotros >>>
Mi madre, la mujer mas imperfecta y llena de errores que conozco, la que se ha equivocado y aún después de todo, sigue al pie del cañon por los que ama; la que me heredó el corazón idealista desde mi nacimiento y me enseñó a serle fiel a lo sencillo, lo cotidiano y pequeño.
Mi padre, siempre divagando entre tuercas, engranes, motores, numeros, cuentas y tornillos; el niño que nunca pudo ser, por amor a su madre y comprometido con su realidad. El hombre que todo lo puede y si no, se lo inventa o lo crea para tener algo que dar; el que ha trabajado por los que ama, para que no les tocará sacrificar tanto como a él... mi maestro de vida, con su frialdad y sencillez.
El Ajpu, ese amigo y compañero, que me gusta ver como maestro en el amor; pregonando por donde va, mientras berenjenea por la vida, que el amor es todo lo que basta y hacia lo que todos hemos de apuntar. Porque sabe de amor y desamor, de llanto y risa, de compañía y soledad; humano a veces mistico y otras simplemente él mismo.
Mi abuelo, ese hombre cuya fe, humor, historias, dichos y amor a trascendido el tiempo, la vida y la muerte; pues pareciera que sus palabras son siempre justas y actuales, jocosas o irreverentes, pero siempre muy oportunas. El ejemplo de hombre, trabajador, esposo, amigo y cuenta cuentos que anhelo ser... por eso hice propio su nombre, por eso heredé su energía, irreverencia, malcriadez y humanidad (o eso me gusta creer)
Ellos y ellas, por mencionar algunos y para no dejar a nadie afuera si me pongo a enumerar a los demas, son el recordatorio de que en el cotidiano acontecer de nuestra existencia siempre se nos presentaran el miedo y el amor, para que escojamos entre los dos y le demos balance a nuestra vida con lagrimas, risas, miedos, amor, compañia, soledad, tristeza, felicidad y todo lo necesario para ser mejores y/o ser nosotros mismos.
Porque la vida sigue su curso y no se trata de afanarnos en la búsqueda de la felicidad, sino de saber apreciar la felicidad que proviene de nuestra búsqueda de respuestas.
"Cada quien nace para cada quien"
